el agua apaga al fuego y al ardor los años
amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño.
Y cada vez peor y cada vez más rotos.
Y cada vez más tú, y cada vez más yo
sin rastro de nosotros.
Ni inocentes ni culpables
corazones que destroza el temporal.
No soy yo, ni tu, ni nadie,
son los dedos miserables que le dan
cuerda a mi reloj.
Y no hay lágrimas que valgan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario