viernes, 30 de noviembre de 2012

ágarrate de mi mano que tengo miedo del futuro


Otros tiempos en los que una suerte mejor me conoció.

No me atrevo a decir nada, no estoy seguro,
aunque esos ojos, sin duda, son los tuyos,
los más cargados de nostalgia, quizás los más oscuros.
Pero creo que eres tú y estás casi igual,
tan hermosa como entonces, quizás más.
Sigues pareciendo la chica más triste de la ciudad.

¿Cuánto tiempo ha pasado desde los primeros errores,
del interrogante en tu mirada?
La ciudad gritaba y maldecía nuestros nombres,
jóvenes promesas, no, no teníamos nada.

En las noches vacías en que regreso
solo y malherido, todavía me arrepiento
de haberte arrojado tan lejos
de mi cuerpo.
Y ahora que te encuentro, veo que aún arde
la llama que encendiste. Nunca, nunca es tarde
para nacer de nuevo, para amarte.

Mirarte a los ojos, y tal vez recordarte, que antes de que se terminara todo: fuimos eternos.

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