viernes, 17 de enero de 2014

perdimos las agallas

Y desafiando el oleaje sin timón ni timonel, por mis sueños va, ligero de equipaje sobre un cascarón de nuez, mi corazón de viaje. Luciendo los tatuajes de un pasado bucanero de un velero al abordaje de un.. de un "no te quiero querer".
Y ¿cómo huir cuando no quedan islas para naufragar? Al país donde los sabios se retiran del agravio de buscar labios que sacan de quicio...
Mentiras que ganan juicios tan sumarios que envilecen el cristal de los acuarios de los peces de ciudad... que mordieron el anzuelo. Que bucean al ras del suelo... que no merecen nada.

Al 
lugar 
donde 
has 
sido
 feliz,
 no
 debieras
 tratar 
de
volver.

l o q u e s i e n t o

Quisiera que nadie tuviera el poder de lastimarme. Es decir: que mi bienestar no tuviese que ser manejado o dependiera de los demás, por lo que dice o deja de decir el resto. Pero no puedo, ¿por qué? mi extra-hiper-mega-sensibilidad que nadie entiende y que logra que todo me afecte a un 10000 %.
Últimamente me encuentro con bastantes situaciones en las que pienso "por qué la gente es tan mala sin necesidad?" Me cuesta entender o concebir que ya no queda gente completamente pura o noble. Miro a mi alrededor y todas las personas que más quiero me lastimaron, o de alguna forma u otra me hicieron sentir mal. Acto seguido a eso, me siento sola. Sé que todo se va a arreglar y estoy escribiendo esto porque probablemente tengo un día muy malo, pero me molesta mucho tener que pensar que la bondad se acabó. No sé acabó por lo menos en mí.