Y ¿cómo huir cuando no quedan islas para naufragar? Al país donde los sabios se retiran del agravio de buscar labios que sacan de quicio...
Mentiras que ganan juicios tan sumarios que envilecen el cristal de los acuarios de los peces de ciudad... que mordieron el anzuelo. Que bucean al ras del suelo... que no merecen nada.
Al
lugar
donde
has
sido
feliz,
no
debieras
tratar
de
volver.
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