sábado, 23 de febrero de 2013

desperté sin querer despertar

en el gran día del orto que tuve hoy, en el cual nunca tuve que haber salido de mi cama (por cierto la peor decisión que tomé en el día fue haberme levantado), estaba volviendo de la casa de mi papá, bien de mal humor porque las cosas nunca terminan saliendo como uno espera, o ni siquiera terminan resultando, y con una gran lluvia contextualizando, pasamos por una cuadra en la cual había un negocio de "sepelios", y afuera de él había toda gente llorando, y fumando, abrazándose, porque claro, era un velatorio, alguien había muerto. Ahí mi papá dijo: "viste, uno siempre piensa que tiene todos los problemas, o que SU problema es el peor y más grave, y después te das cuenta de que te estás quejando de problemas superficiales y que hay cosas mucho peores que lo que te está pasando a vos". Y qué sé yo, es la verdad. Hay enfermedades sin cura, hay accidentes que pasan todo el tiempo, y uno se queja porque hace calor o frío, o porque tal persona no te quiere, o porque son todos una manga de forros que te quieren complicar la vida. No sé, creo que todo sería más simple si se hicieran menos escándalos y más reflexiones. Menos quejas y más amor. 

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