sábado, 30 de junio de 2012

¡el final de algo es el comienzo de cualquier historia!

Hay distintas incertidumbres, esta la que es odiable, en la que sabés que algo malo va a pasar y la espera se vuelve fea, estás nerviosa, mirás para abajo, te duele todo el cuerpo, la panza, la cabeza, vivís con nervios, por ejemplo: horas previas antes de un éxamen para el cual no estudiaste, o segundos previos a que alguien te rete porque sabés que hiciste algo malo.

Luego esta la incertidumbre media, esa en la que tenés que esperar, pero lo que venga no te importa tanto entonces no es ni bueno ni malo, sólo tenés que esperar y que te den lo que buscás, ya sea por una obligación o porque lo necesitás, por ejemplo tener que ir a sacarte el DNI, saber que te tenés que levantar temprano, esperar, hacer filas, bancarte a viejas con cara de orto, pero al fin y al cabo el DNI lo necesitás si o si.


Y por último, esta la incertidumbre positiva, esa en la que sabés que lo que está p
or venir es bueno. Esa incertidumbre me hace temblar y sonreír a la vez. Es divertida y me atrae, por ejemplo: momentos previos a irte de vacaciones en los cuales no podes dejar de moverte y ni hablar de dormir, o cuando te gusta la otra persona y estás esperando señales para ver si también siente atracción.

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